Dos palabras que lastiman a nuestros hijos

DOS PALABRAS QUE LASTIMAN A NUESTROS HIJOS 

Imagina que, llega tu esposo y te dice:

“Siempre olvidas pagar ese recibo, eres muy descuidada con eso”.

¿Cómo te sientes con esas palabras?

Seguramente, dirás dentro de ti:

“¡Que exagerado es este hombre! Se me pasó esta vez”.

Es decir, tienes claro que ese “siempre” es una exageración. De ser así: Te habrían cortado la energía, y vivirías en oscuridad eterna, es broma.

Tus hijos aún no saben diferenciar si tus palabras son literales o sarcásticas. Así que, cuando usas las siguientes dos palabras lo que consigues es confundirlos.

¿Cuáles son?

SIEMPRE Y NUNCA

Dos palabras con el poder de lastimar la autoestima de nuestros chiquitos.

Te voy a dar algunos ejemplos:

♦ “Siempre lloras cuando te voy a lavar los dientes”

♦ “Nunca recoges tus juguetes”

♦ “Siempre te pones los zapatos al revés”

♦ “Nunca sabes que quieres comer”

♦ “Siempre haces la misma pataleta”

Estas frases además de herir a nuestros hijos; condicionan el momento para que “siempre” o “nunca” sea igual.

Entonces…

¿Qué hago?

Cambia el “siempre” y el “nunca”, por el “cuando…”

Corrijamos las anteriores Frases:

♥ “Cuando estás cansada y tienes mucho sueño, no te gusta que te cepille los dientes, ¿Te parece si los cepillamos tan pronto termines de comer?”

♥ “Cuando sacas tantos juguetes, ¿Sientes que son muchos para recoger verdad? Te propongo que cada vez que termines un juego lo recojas, si me necesitas puedo acompañarte.”

♥ “Cuando tienes afán te pones los zapatos al revés, no te preocupes a mí también me ha pasado”

“Sé que te encanta la pasta y el pescado, ¿Cuál te gustaría comer hoy?”

   (Dale opciones limitadas, teniendo en cuenta sus gustos)

♥ “Cuando te sientes mal te sientes triste y lloras, quiero que sepas que aquí estoy para acompañarte

Yo sé que parece un diálogo de una película de romance; sin embargo, te aseguro que ese pequeño cambio mejorará la comunicación que tienes no solo con tus hijos, sino con todas las personas que te rodean.

¿Hacemos el compromiso de empezar a evitarlas?

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