No eres responsable de mi felicidad

NO ERES RESPONSABLE DE MI FELICIDAD 

El lunes cuando deje a Juana en el jardín se puso muy triste, empezó a decirme que quería estar conmigo, que no quería quedarse. Hice el ritual de los primeros días del jardín: le dije que ella era muy importante para mí, le recordé que teníamos un hilo invisible que nos unía, y que yo siempre la tenía en mi corazón, así como ella me tenía en el suyo.

Finalmente le dije que también había cosas que eran importantes para mí, como hacer Pilates y trabajar, y que esas cosas no las podía hacer con ella. Lo entendió hicimos la despedida (trucos con las manos Jajaja) y entro tirándome un besito.

Digamos que he superado un tris el tema de la culpa, así que me fui tranquila a hacer lo mío.

Pero no dándose por vencida, la culpa apareció en mi mente unas horas más tarde…

Estábamos en el parque y Juana me dijo: “Mami juguemos a que tú eres una profe, yo soy Angie y esta (su hija invisible) es María José”. Empezamos a jugar cuando de repente: María José empezó a llorar porque no se quería despedir de su madre; Juana se arrodilló, la tomó de las manos y le dijo:

“María José (en tono fuerte) recuerda que tenemos un hilo rojo conectado, sé que me vas a extrañar, pero necesito que estés feliz, pues si tú estás feliz yo estoy feliz”.

Mi corazón estalló. Mi hija estaba interpretando diferente el mensaje.

Ella se fue a su trabajo y yo me quede consolando a “María José”.

Cuando subimos después de pensar cómo hacerlo, le pregunte a Juana si ella se sentía responsable de mi felicidad, y me contesto que sí. Úrsula se burló dentro de mí con su famoso ¡Te lo dije bruja!

Gracias a Dios he venido trabajando la voz del amor que sé que está en cada uno de nuestros corazones y le dije:

“Juana perdóname, eso no es lo que quiero decirte cuando te digo que estamos conectadas. Cuando yo te dejo en el jardín también me haces falta, pero yo hago cosas para sentirme feliz sin ti”. Me miro algo extrañada y me dijo: “Sabes yo también hago cosas, voy al parque (del jardín) y se me pasa, te pienso a veces, pero disfruto estar ahí”.

TAS, TAS, TAS… Úrsulita muere en paz…

Nuestros hijos no son responsables de nuestra felicidad, es una carga demasiado pesada. Lo que quiero dejarte con esta historia son dos cosas:

  1. A veces, incluso las cosas bonitas, los niños las pueden interpretar de manera diferente a nosotras.
  2. Jugar con ellos es importante para conocerlas.

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