TRES MITOS DE LA CRIANZA CONSICENTE

TRES MITOS DE LA CRIANZA CONSCIENTE 

 

Un día alguien me escribió:

“Me da rabia que digas crianza consciente porque me haces sentir que llevo una crianza inconsciente, me haces sentir menos”

Le pregunté:

¿Y crees que eso es cierto?, aún estoy esperando su respuesta…

Así como ella, muchas personas llegamos a sentirnos confrontados o atacados con algunos términos. Al final el problema no es el término sino lo que pensamos de él.

¿Por qué le dolía leer las palabras crianza consciente?

Aunque no pude profundizar con ella y no supe su respuesta, te voy a contar lo que yo llegue a sentir… A mí también me dolía leer las frases: “Crianza consciente”, “Crianza con apego”, “crianza respetuosa”, incluso la frase “tiempo de calidad”.

¿Cómo si alguna madre diera a propósito a sus hijos tiempo de mala calidad?.

Dentro de mí estas frases chocaban por varios motivos y hoy te voy a contar dos:

El primero es porque estos términos no los conocía y me daba miedo lo desconocido. El segundo es que tenía una idea errada de estos términos, ideas que hoy llamaré mitos.

Primer mito:

Creer que la crianza consciente es perfecta. Y en este mito podría gastarme los 10 cuadritos del post, pero lo más importante es aclarar que la crianza consciente nunca será perfecta, como tampoco una madre lo será. Lo que sí hace una madre consciente, es escucharse y aprender incluso cuando comete un error que lastima a sus hijos.

Segundo mito:

Los niños criados con crianza consciente nunca sufren. Este mito para mí está respaldado por la idea de que es nuestra obligación hacer felices a nuestros hijos, y esto amada mía nunca será posible. En primer lugar la definición de felicidad es tan subjetiva y personal, que por más que quieras hacer “felices” a tus hijos, al final serán ellos quienes elijan y encuentren su propio camino. Nuestros hijos sufren por diferentes causas, no siempre ligadas al maltrato. Pueden sufrir por frustración, y esta es una gran maestra.

Tercer mito:

La crianza consciente no disciplina. Este mito desde mi punto de vista esta alineado con el miedo de “dañar” a nuestros hijos con el amor, “no le permitas hacer esto que se vuelve…”. Este tipo de pensamientos nos alejan del presente y nos desconectan de nuestros hijos. Para disciplinar requieres de amar y conocer a tus hijos y, para hacerlo necesitarás consciencia. Más que disciplina soy promotora de la protección mediante límites, de enseñar habilidades y de modelar el respeto.

Sabes no importa como lo llames, simplemente encuentra el camino que te permita crecer como mujer y como madre, al tiempo que tus hijos crecen. Los métodos o el nombre es lo que menos importa, mira hacia adentro define quien eres en medio de un momento desafiante con tu hijo y desde ahí elige.

“Aunque creas que tu gran propósito es educar a tus hijos, la realidad es que tus hijos serán tus grandes maestros”

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